EL PAÍS QUE MÁS CRECE DE LA REGIÓN Y MENOS PUEDE COMPRAR

El BID proyecta que Argentina crecerá 3,8% en 2026, más que Brasil y México. El Banco Mundial también pondera el desempeño. Mientras tanto, el consumo masivo está en piso histórico, la incertidumbre económica subió 9,7% en mayo y la actividad del primer trimestre creció 0,03%. Dos Argentina en un solo dato.


El problema de los promedios es que promedian.

El BID dice que Argentina va a crecer 3,8% este año. El Banco Mundial pondera el desempeño macroeconómico. Los organismos internacionales, que hace dos años ponían al país al borde del abismo, ahora lo presentan como el caso de recuperación de la región. Todo eso es real. Y al mismo tiempo, la actividad económica del primer trimestre creció 0,03% en comparación desestacionalizada con el trimestre anterior.

Cero coma cero tres. Casi nada.


Cómo se construye el 3,8%

La economía argentina crece porque Vaca Muerta exporta, porque la minería suma, porque el agro tuvo una buena campaña, porque el sector financiero se acomodó. Todo eso es PBI. Todo eso suma al número que celebran los organismos internacionales.

Lo que no suma al PBI de los organismos es el carnicero que vende menos, el almacenero con cheques rebotados, los 304.000 empleos formales perdidos desde que empezó la gestión. Eso no desaparece del mundo real. Desaparece del promedio.

La industria y la construcción crecieron 5% y 4,7% interanual en marzo, que son números genuinamente positivos. El consumo masivo, en cambio, sigue en piso. El índice de incertidumbre económica subió 9,7% en mayo y llegó a 143,5. Cuando la incertidumbre sube, la inversión privada frena. Cuando la inversión privada frena, el empleo no se recupera.


La paradoja que el gobierno no explica

Hay algo que el oficialismo celebra y que al mismo tiempo lo complica: la inflación bajó, el dólar está quieto, el riesgo país cayó, los organismos aplauden. Todo eso es cierto. Y sin embargo la gente no siente que le va mejor.

No es percepción. Es que el crecimiento del PBI y la mejora del poder adquisitivo de los sectores populares son dos procesos distintos que pueden ir en direcciones distintas durante períodos prolongados. Argentina lleva un año y medio demostrándolo.

¿Cuánto tiempo más aguanta esa divergencia antes de volverse un problema político? Esa es la pregunta que el gobierno no responde en sus presentaciones ante el BID.


Análisis editorial. Las opiniones son de la redacción y representan la línea editorial de Civilización y Barbarie.

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