Trump anunció que el gobierno de Estados Unidos analiza tomar participación accionaria en las principales empresas de inteligencia artificial. El mismo gobierno que desreguló todo, que bajó impuestos a las corporaciones y que predicó el libre mercado como religión, ahora quiere ser socio de OpenAI y sus rivales.
Hay algo extrañamente honesto en la movida de Trump. No ideológica. Honesta.
Durante décadas, la derecha norteamericana construyó su identidad sobre una idea: el Estado es el problema, no la solución. Reagan lo dijo mejor que nadie. Trump lo repitió, a su manera, con menos elegancia y más efectividad. Y ahora, desde el Air Force One, el mismo Trump declaró que el gobierno federal debería adquirir participación en las empresas de inteligencia artificial más poderosas del mundo.
¿Cambió de ideas? No. Entendió que quien controla la IA controla el próximo ciclo de poder global. En ese juego, las ideologías son decoración.
Por qué ahora
La carrera por la IA dejó de ser tecnológica hace rato. Es geopolítica. China lleva años con el Estado como inversor directo, regulador y cliente de sus empresas de IA. DeepSeek sacudió al mercado a principios de año demostrando que se puede competir con OpenAI con una fracción del presupuesto. Europa regula pero no innova. Y Estados Unidos, hasta hace poco, dejaba que el mercado decidiera.
El problema de dejar que el mercado decida en IA es que el mercado concentra. Cuatro o cinco empresas controlan la infraestructura, los datos y los modelos. Si el Estado queda afuera, queda afuera de la decisión más importante del siglo.
Trump lo leyó. Tarde, pero lo leyó.
Lo que esto significa para el resto
Para Argentina, y para América Latina en general, esta movida importa por una razón concreta: si el Estado norteamericano se convierte en accionista de las grandes plataformas de IA, las decisiones sobre qué modelos se exportan, a qué precio y con qué condiciones van a pasar por Washington antes que por el mercado.
Eso no es libre comercio. Es geopolítica tecnológica con otro nombre.
El debate sobre soberanía en IA que en Argentina suena a abstract policy paper se va a volver muy concreto muy pronto. No porque alguien lo haya decidido acá. Sino porque alguien lo decidió allá.
Análisis editorial. Las opiniones son de la redacción y representan la línea editorial de Civilización y Barbarie.