El 2027 parece lejano en términos de tiempo, sin embargo en política los tiempos son otros y los armados ya se empieza a divisar a lo lejos, pero como un barco que vemos desde la orilla, no sabemos muy bien que tan lejos esta…ni que tan grande es
El ex gobernador sanjuanino pisa fuerte en el tablero nacional del PJ. Su propuesta de interna abierta por regiones no es solo una jugada táctica: es la primera vez en años que una voz del interior logra instalar la agenda en el peronismo.
La propuesta que nadie esperaba del interior
Sergio Uñac no es el nombre que primero aparece cuando se habla de la sucesión peronista. Eso, paradójicamente, puede ser parte de su fortaleza. Mientras Axel Kicillof acumula agenda presidencial desde la gobernación bonaerense y el kirchnerismo duro busca cómo no quedar afuera del próximo ciclo electoral, el ex gobernador sanjuanino puso sobre la mesa algo concreto: una propuesta de interna abierta dividida en cuatro regiones y cuatro momentos distintos del calendario.
NOA en noviembre. NEA en diciembre. Región Centro en febrero. Patagonia en marzo. El modelo es el de las primarias estadounidenses, adaptado a la geografía peronista argentina. La idea no es solo procedimental: es una declaración política. Uñac dice, en los hechos, que el candidato del peronismo no puede seguir siendo una decisión que se toma en la avenida Santa Fe y se comunica al resto del país.
Cristina Kirchner lo llamó para felicitarlo apenas circuló la propuesta. Eso no es un dato menor.
Lo que San Juan pone en juego
Para entender por qué esto importa desde acá hay que salir del porteñocentrismo un momento.
San Juan lleva años siendo una provincia que el peronismo nacional toma en cuenta cuando necesita votos y olvida cuando distribuye poder. Uñac gobernó la provincia durante dos períodos consecutivos, con resultados que sus adversarios cuestionan pero que sus propios indicadores de gestión defienden. Cuando dejó la gobernación, nadie en el tablero nacional apostaba demasiado por su figura fuera del territorio sanjuanino.
Lo que está pasando en 2026 es diferente. Uñac lleva meses construyendo reuniones, viajes y contactos desde un departamento en el barrio de Belgrano que se convirtió en un punto de encuentro de dirigentes del interior. No es la Casa Rosada ni la Quinta de Olivos. Es exactamente el tipo de armado que el peronismo del interior necesita para no ser simplemente la variable de ajuste de los grandes distritos.
Que un sanjuanino esté en el centro de la discusión sobre quién conduce el PJ nacional en 2027 no es algo que haya pasado antes con esta intensidad. Eso solo ya lo convierte en un hecho político relevante para la provincia, independientemente de cómo termine el proceso.
El mapa del peronismo y el lugar de Milei en todo esto
El peronismo enfrenta 2027 con una fragmentación que no es nueva pero que el contexto vuelve urgente. Hay al menos tres carriles visibles.
El primero es el de Kicillof, que construye una candidatura propia con el peso de la provincia de Buenos Aires y la lectura de que el peronismo necesita renovar su cara sin romper del todo con la historia reciente. Su mensaje es claro: no puede repetirse 2019, cuando el poder electoral y el poder de gobierno quedaron en manos distintas.
El segundo es el de Uñac, respaldado por el Instituto Patria y por el kirchnerismo que no confía del todo en la independencia de Kicillof. La apuesta es a un candidato del interior con lealtades claras y sin aspiraciones propias que compitan con las de la conducción.
El tercero es el polo anti-K del norte, con Gustavo Sáenz en Salta, Raúl Jalil en Catamarca y Osvaldo Jaldo en Tucumán, que ganó una batalla judicial importante cuando se anuló la intervención kirchnerista del PJ de Jujuy. Este espacio juega a ser la alternativa moderada, aunque en la realidad se mueve con más pragmatismo que con ideología definida.
En ese contexto, el nombre de Uñac tiene una función que va más allá de sus posibilidades individuales de llegar a la presidencia. Representa la presión del peronismo federal sobre el bonaerense, y la señal de que el interior no va a entregar su voto sin negociar condiciones.
Eso, en un escenario donde Milei llega al año electoral con el ajuste fiscal como único argumento y con una economía que todavía no termina de mostrar los beneficios que prometió para los sectores medios y populares, es relevante. El peronismo unificado o medianamente cohesionado tiene chances reales. El peronismo fragmentado le regala la elección a quien hoy gobierna.
Lo que está en juego en términos reales
La discusión interna del peronismo puede parecer un juego de espejos sin consecuencias prácticas. No lo es.
Lo que se define en estos meses es quién tiene capacidad de interpelar a los votantes que en 2023 eligieron a Milei como respuesta a un modelo que sentían agotado, y que en 2027 van a volver a votar con una pregunta diferente: ¿qué recibí a cambio?
Uñac, como figura del interior, tiene una lectura de esa pregunta que Kicillof, desde la provincia de Buenos Aires, no termina de tener. San Juan conoce lo que significa depender de decisiones que se toman lejos, sin considerar la especificidad territorial. Conoce lo que significa que el ajuste llegue siempre primero a los que están afuera del centro del poder.
Si el peronismo logra traducir esa experiencia en una propuesta electoral creíble, tiene una oportunidad real. Si se pierde en la interna sin generar contenido, le entrega el terreno a un gobierno que hasta ahora ha sabido administrar la expectativa mejor que los resultados.
Desde San Juan, la candidatura de Uñac no es solo un motivo de orgullo provincial. Es una apuesta política concreta en un momento donde estar o no estar en la mesa del peronismo nacional define si la provincia tiene interlocutores reales en el próximo gobierno, sea cual sea.